Los riñones son los órganos del cuerpo encargados de filtrar el exceso de agua y las toxinas que se encuentran dentro del organismo, además de ayudar con la regulación de elementos como la vitamina D o el calcio. 

No obstante, cuando los riñones se encuentran en problemas, estos dejan de limpiar la sangre mediante la filtración, debido a un exceso de sustancias de desecho, las cuales comienzan a acumularse en el interior del cuerpo en algunos casos haciendo que estas se endurezcan formando cálculos renales o se acumulen en la sangre como es el caso de la urea y la creatinina.  

Un padecimiento renal no presenta señales hasta que el problema está muy avanzando, no obstante, para poder reconocer las señales de posibles cálculos renales, es necesario checar los siguientes factores:

  1. La presencia de un dolor punzante y variante en intensidad en la zona de la espalda y qué puede extenderse hasta el área de la ingle.
  2. La genética familiar también tiene que ver con padecer cálculos renales.
  3. La presencia de sangre en la orina.
  4. Sensación de escalofríos acompañados de náusea y vómito.
  5. Dolor al orinar.
  6. La presencia de una infección urinaria que provoca molestias al hacerlo.

Los cálculos renales pueden variar en tamaño y tipo, muchas veces no presentan un riesgo considerable para el paciente, no obstante, ignorarlos podría agravar la situación.

Una de las recomendaciones más antiguas para combatir los cálculos renales es beber agua en abundancia, tradicionalmente se recomienda de 6 a 8 vasos de agua sin embargo cada cuerpo es diferente y puede requerir de más o menos cantidad de agua, dependiendo del peso, la altura y la edad. 

Para disminuir el riesgo de padecer los cálculos renales o en su defecto, prevenir que se sigan formando más o aumentando en tamaño, se recomienda lo siguiente: 

  1. Disminuir el consumo de bebidas gaseosas.
  2. Tomar el agua necesaria.
  3. Cuidar el consumo de sodio.
  4. Hacer ejercicio con regularidad. 
  5. Presta atención a las señales de tu orina (cambios en el color, aroma, presencia de espuma o sangre etcétera).
  6. No automedicarse.
  7. Acudir al médico ante la aparición de alguna anomalía en la orina.